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1.46 ¿Cómo es el infierno?

¿Cielo, infierno o purgatorio?

Si alguien puede elegir libremente a Dios, también debe tener la posibilidad de rechazarlo, de lo contrario la elección no es libre. Alguien que rechaza consciente y definitivamente a Dios y su amor, escoge el infierno. En realidad, nosotros no sabemos exactamente cómo es el infierno.

Sabemos que es un lugar sin gozo, porque la verdadera felicidad sólo se puede encontrar con Dios. El infierno está lleno de dolor y sufrimiento. Peor aún, la gente allí está siempre sola, porque prevalece el egoísmo. ¡Un contraste mayor con el cielo es inconcebible! Afortunadamente, mientras estamos aquí en la tierra todavía tenemos la opción de mostrar remordimiento por nuestros pecados y recibir el amor y el perdón de Dios.

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No sabemos cómo es el infierno. Es estar separado del amor de Dios para siempre, atrapado en el dolor y el egoísmo, sin felicidad.

La sabiduría de la Iglesia

¿Cómo se distinguen los pecados según su gravedad?

Se hace una distinción entre el pecado mortal y el pecado venial. [CCIC 394]

¿Cuándo uno comete pecado mortal?

Uno comete pecado mortal cuando se encuentran presentes simultáneamente: materia grave, conocimiento pleno y consentimiento deliberado. Este pecado destruye la caridad en nosotros, nos priva de la gracia santificante y, si no nos arrepentimos, nos lleva a la muerte eterna del infierno. Puede ser perdonado de manera ordinaria a través de los sacramentos del Bautismo y de la Penitencia o Reconciliación. [CCIC 395]

¿Cómo podemos distinguir pecados graves (o mortales) de pecados menos graves (veniales)?

El pecado grave destruye el poder divino del amor en el corazón de una persona, sin el cual no puede haber beatitud eterna, y no se puede ser eternamente feliz. Por eso es por lo que también se llama pecado mortal. El pecado grave rompe con Dios, mientras que el pecado venial apenas debilita la relación con él.

 

Un pecado grave aleja a la persona de Dios. Un requisito para tal pecado es que sea opuesto a un valor importante, por ejemplo, dirigido contra la vida, contra el matrimonio o contra Dios (por ejemplo, asesinato, blasfemia, adulterio, etc.) y que se cometa con pleno conocimiento, y consentimiento total. Los pecados veniales se oponen a los valores secundarios o se cometen sin un conocimiento total de su gravedad o sin el consentimiento pleno de la voluntad. Tales pecados interrumpen la relación con Dios pero no la cortan. [Youcat 316]

¿Cómo puede una persona ser liberada de un pecado grave y unirse nuevamente con Dios?

Para sanar la ruptura con Dios que es causada por un pecado grave, un cristiano católico debe reconciliarse con Dios por medio de la confesión. [Youcat 317]

¿Cómo se puede conciliar la existencia del infierno con la infinita bondad y misericordia de Dios?

Dios quiere que “todos lleguen a la conversión” (2ª Pe 3,9), pero, habiendo creado al ser humano para ser libre y responsable, respeta nuestras decisiones. Por lo tanto, es el propio ser humano, el que, con plena autonomía, se excluye voluntariamente de la comunión con Dios, si en el momento de su propia muerte, persiste en el pecado mortal y rechaza el amor misericordioso de Dios.  [CCIC 213]

¿Qué es el infierno?

El infierno es la eterna separación de Dios, la ausencia absoluta del amor.

 

Aquél que muere en plena conciencia y voluntad, en pecado grave, y que no se haya arrepentido previamente de eso, rechazando el amor de Dios, que perdona con misericordia, se excluye de la comunión con Dios y con los santos. Nuestra libertad hace posible que tomemos tal decisión. Jesús advierte constantemente para el hecho de que podamos separarnos definitivamente de Él, cerrándonos ante las necesidades y carencias de nuestros hermanos y hermanas. “¡Apártense de mí, malditos! […] Cuantas veces dejaron de hacer por uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí también me lo dejaron de hacer.” (Mt 25, 41.45) [YouCat 161]

Pero, si Dios es amor, ¿cómo puede existir un infierno?

Dios no condena al ser humano. Es el propio ser humano el que rechaza su amor misericordioso y se priva voluntariamente de la vida (eterna) excluyéndose de la comunión con Dios. [Youcat 162]

Esto es lo que dicen los Padres de la Iglesia

Hay un tipo de fuego en el infierno, pero éste no atormenta a todos los pecadores de la misma manera, ya que cada uno siente sus tormentos de acuerdo con su grado de culpa... Así como las alegrías del cielo nunca cesarán, tampoco habrá fin para los tormentos de los condenados. [San Gregorio Magno, Diálogos, Libro. 4:43 (ML 77, 401)]