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3.38 ¿Por qué confesar con un sacerdote, en vez de hacerlo directamente con Dios?

Los sacramentos

Con todo su corazón, Jesús quiere perdonar a la gente sus pecados. ¡Esta es la razón primordial por la cual él murió en la cruz! Para perdonar pecados, Jesús instituyó el sacramento de la Reconciliación, también conocido como Confesión.

Los Apóstoles y sus sucesores (obispos y sacerdotes) fueron instruidos a perdonar a la gente sus pecados en nombre de Dios (Jn 20: 21-23)Jn. 20: 21-23: Una vez más Jesús dijo: "¡La Paz sea con ustedes! Como el Padre me envió, yo los envío." Y con eso sopló sobre ellos y dijo:" Reciban el Espíritu Santo. Si perdonan a cualquiera sus pecados, éstos serán perdonados; Si no les perdonan, quedarán retenidos".. Cuando un sacerdote te absuelve de tus pecados (absolución), eres verdaderamente perdonado por Dios. Así que no hay razón para dudar si tus pecados han sido perdonados. En la app #TwGOD puedes encontrar las palabras de la absolución en muchos idiomas. 

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Si confesamos con honradez y remordimiento, nuestros pecados son perdonados. Por eso Dios ordenó a los sacerdotes perdonar en su nombre.

La sabiduría de la Iglesia

¿Por qué hay un sacramento de la Reconciliación después del Bautismo?

Puesto que la vida nueva de la gracia, recibida en el Bautismo, no suprimió la debilidad de la naturaleza humana ni la inclinación al pecado (esto es, la concupiscencia), Cristo instituyó este sacramento para la conversión de los bautizados que se han alejado de Él por el pecado. [CCIC 297]

¿Quién es el ministro del sacramento de la Reconciliación?

Cristo confió el ministerio de la reconciliación a sus Apóstoles, a los obispos, sucesores de los Apóstoles, y a los presbíteros, colaboradores de los obispos, los cuales se convierten, por tanto, en instrumentos de la misericordia y de la justicia de Dios. Ellos ejercen el poder de perdonar los pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. [CCIC 307]

¿Qué nombres hay para el sacramento de la Penitencia?

El sacramento de la Penitencia se denomina también Sacramento de la reconciliación, del perdón, de la conversión y de la confesión. [Youcat 225]

Si ya tenemos el Bautismo, que nos reconcilia con Dios, ¿por qué necesitamos entonces un sacramento específico de la Reconciliación?

Si bien el Bautismo nos arranca del poder del pecado y de la muerte y nos introduce en la nueva vida de los hijos de Dios, no nos libra de la debilidad humana y de la inclinación al pecado. Por eso necesitamos un lugar en el que podamos reconciliarnos continuamente de nuevo con Dios. Esto es la confesión.

 

Confesarse parece no estar de moda. Quizá sea difícil y al principio cueste un gran esfuerzo. Pero es una de las mayores gracias que podamos comenzar siempre de nuevo en nuestra vida, realmente de nuevo: totalmente libres de cargas y sin las hipotecas del pasado, acogidos en el amor y equipados con una fuerza nueva. Dios es misericordioso, y no desea nada más ardientemente que el que nosotros nos acojamos a su misericordia. Quien se ha confesado abre una nueva página en blanco en el libro de su vida. [Youcat 226]

¿Quién ha instituido el sacramento de la Penitencia?

Jesús mismo instituyó el sacramento de la Penitencia cuando el día de Pascua se apareció a los Apóstoles y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo, a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos”. (Jn 20,220­23).

 

En ningún lugar ha expresado Jesús de forma más bella lo que sucede en el sacramento de la Penitencia que en la parábola del hijo pródigo: nos extraviamos, nos perdemos, no podemos más. Pero Dios Padre nos espera con un deseo mayor e incluso infinito; nos perdona cuando regresamos; nos acepta siempre, perdona el pecado. Jesús mismo perdonó los pecados a muchas personas; eso era más importante para él que hacer milagros. Veía en ello el gran signo de la llegada del reino de Dios, en el que todas las heridas serán sanadas y todas las lágrimas serán enjugadas. El poder del Espíritu Santo, en el que Jesús perdonaba los pecados, lo transmitió a sus Apóstoles. Cuando nos dirigimos a un sacerdote y nos confesamos, nos arrojamos a los brazos abiertos de nuestro Padre celestial. [Youcat 227]

¿Quién puede perdonar los pecados?

Sólo Dios puede perdonar los pecados. "Tus pecados te son perdonados" (Mc 2,5) sólo lo pudo decir Jesús porque él es el Hijo de Dios. Y sólo porque Jesús les ha conferido este poder pueden los Presbíteros perdonar los pecados en nombre de Jesús.

 

Hay quien dice: Esto lo arreglo yo directamente con Dios, ¡para eso no necesito ningún sacerdote! Pero Dios quiere que sea de otra manera. Él nos conoce. Hacemos trampas con respecto a nuestros pecados, nos gusta echar tierra sobre ciertos asuntos. Por eso Dios quiere que expresemos nuestros pecados y que los confesemos cara a cara. Por eso es válido para los sacerdotes: “A quienes ustedes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos" (Jn 20,23). [Youcat 228]

¿Qué pecados hay que confesar?

Los pecados graves, que se recuerden tras un examen de conciencia minucioso, y que aún no se hayan confesado, sólo pueden ser perdonados, en circunstancias normales, en la confesión sacramental individual.

 

Es cierto que ante la confesión nos sentimos cohibidos. Pero superar esto es ya el primer paso para sanar interiormente. A menudo ayuda pensar en que también el Papa debe tener valor para confesar a otro sacerdote y con ello a Dios- sus faltas y debilidades. Sólo en casos de necesidad existencial (como por ejemplo en la guerra, en un bombardeo o en otra circunstancia en la que un grupo de personas se encuentre en peligro de muerte) puede un sacerdote conceder la absolución a un grupo de personas, sin que previamente se haya dado una confesión individual de los pecados (es la llamada absolución general). En cualquier caso, si se supera esta circunstancia, hay que confesar individualmente los pecados graves en la primera ocasión que se tenga. [Youcat 228]

¿Puede uno confesarse también cuando no se han cometido pecados graves?

La confesión es también en esa ocasión el gran regalo de la curación y de la unión más íntima con el Señor, aunque estrictamente uno no estuviera obligado a confesarse.

 

En Taize, en conferencias y encuentros católicos, en las Jornadas Mundiales de la Juventud, se ve a jóvenes que se reconcilian con Dios. Cristianos que se toman en serio el seguimiento de Jesús buscan la alegría que viene de un nuevo comienzo radical con Dios. Incluso los santos acudían regularmente a la confesión cuando era posible. Lo necesitaban para crecer en la humildad y en el amor y para dejarse tocar por la luz sanadora de Dios hasta el último rincón de sus almas. [Youcat 235]

¿Puede un sacerdote contar a otras personas algo que haya conocido en la confesión?

No, de ningún modo. El secreto de confesión es absoluto. Todo presbítero quedaría excomulgado si contara a otras personas cualquier cosa que haya conocido en confesión. Ni siquiera a la policía puede decir o insinuar algo.

 

Quizá no haya nada que los presbíteros tomen más en serio que el secreto de confesión. Hay sacerdotes que por ello han soportado torturas y han llegado a morir. Por eso se puede hablar abiertamente sin reservas y uno puede confiarse con gran tranquilidad a un sacerdote, cuya única tarea en ese momento es ser todo “oídos de Dios”. [Youcat 238]

Esto es lo que dicen los Padres de la Iglesia

Fíjate que los pecados son perdonados a través del Espíritu Santo. Pero los hombres hacen uso de su ministerio para el perdón de los pecados, no ejercen el derecho de ningún poder propio. Porque ellos perdonan los pecados no en su propio nombre, sino en el del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Preguntan, la Deidad da, el servicio es del hombre, el don es del Poder que viene de lo alto. [San Ambrosio, Sobre el Espíritu Santo, libro 3, cap. 18 (ML 16, 808)]

 

Que nadie, ni por pecados ni por años, se atrase en llegar a adquirir la salvación. Para aquél que todavía permanece en este mundo, ningún arrepentimiento es demasiado tarde. El acercamiento al perdón de Dios es abierto, y para aquéllos que buscan y entienden la verdad, el acceso es fácil... Se le concede perdón al que confiesa, y al que cree que el perdón salvador se concede por la bondad de Dios. [San Cipriano, a Demetriano, Cap. 25 (ML 4, 563)]

Let no one either by sins or by years be retarded from coming to the acquiring of salvation. To him who still remains in this world no repentance is too late. The approach to God's forgiveness is open, and for those who seek and understand the truth the access is easy... Pardon is granted to him who confesses, and to him who believes saving forgiveness is conceded out of God's goodness. [St. Cyprian, To Demetrian, Chap. 25 (ML 4, 563)]