Todos los Tweets
Anterior:
Siguiente:

4.1 ¿Qué hacemos aquí en la tierra?

La vocación
Estamos aquí para ser parcialmente felices ahora y completamente después en el cielo, no viviendo para nosotros, sino para Dios y el prójimo.

La sabiduría de la Iglesia

¿Para qué fin ha creado Dios al hombre y a la mujer?

Dios ha creado todo para ambos, para el hombre y para la mujer, pero éstos han sido creados para conocer, servir y amar a Dios, para ofrecer en este mundo toda la Creación a Dios en acción de gracias, y para ser elevados a la vida con Dios en el cielo. Solamente en el misterio del Verbo encarnado encuentra verdadera luz el misterio de la persona humana, predestinada a reproducir la imagen del Hijo de Dios hecho hombre, que es la perfecta “imagen del Dios invisible” (Col 1, 15).[CCIC 67]

¿En qué consiste la ley moral natural?

La ley natural, inscrita por el Creador en el corazón de toda persona, consiste en una participación de la sabiduría y bondad de Dios, y expresa el sentido moral originario, que permite al ser humano discernir el bien y el mal, mediante la razón. La ley natural es universal e inmutable, y pone la base de los deberes y derechos fundamentales de la persona, de la comunidad humana y de la misma ley civil. [CCIC 416]

¿Existe una ley moral natural que pueda ser conocida por todos?

Si el ser humano debe hacer el bien y evitar el mal, el conocimiento acerca de qué es bueno y malo debe estar inscrito en su interior. De hecho existe una ley moral, en cierto modo “natural” a la persona humana, que en principio puede ser conocida por todo ser humano por medio de su razón.

La ley moral natural es válida para todos. Dice al hombre y a la mujer qué derechos y obligaciones fundamentales tienen y de este modo constituye el verdadero fundamento de la convivencia en la familia, la sociedad y el Estado. Dado que el conocimiento natural está a menudo oscurecido por el pecado y la debilidad humana, el ser humano necesita la ayuda de Dios y su revelación para mantenerse en el buen camino. [Youcat 333]

Esto es lo que dicen los Padres de la Iglesia

El hombre, al ser parte de tu creación, desea alabarte [como nuestro Dios]. Tú mismo nos estimulas, haciendo que nos deleitemos en alabarte, porque nos has hecho para ti, y nuestros corazones están inquietos hasta que encuentren descanso en ti. [San Agustín, Confesiones, Libro 1, cap. 1 (ML 32, 661)]

La clara misericordia de Cristo se predica en todas las cosas, desde el hecho de que aquéllos que perecen lo hacen por su propia negligencia. Por otro lado, aquéllos que son salvos son liberados por el propósito de Cristo, que tendrá a toda la especie humana para ser salva y llegar al conocimiento de la verdad (1ª Timoteo 2, 4). [San Ambrosio, Sobre Caín y Abel, Libro  2Libro 2, cap. 3 (ML 14, 346)]