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4.4 ¿Cómo puedo seguir a Jesús y cuál es mi vocación?

La vocación

¿Quieres a Jesús? Si tu respuesta a esta pregunta es “Sí” el siguiente paso es preguntarse a uno mismo lo que Jesús planea para ti.  Solo lo puedes descubrir siguiéndolo. Cada persona tiene su propia manera de hacerlo, su propia vocación. También puedes descubrir lo que Jesús tiene pensado para ti: emprendimientoel sacerdociocriar a los hijos, entrar en la vida religiosa

Una cosa es cierta: si tu encuentras tu vocación, realmente podrás ser feliz. 

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Responde a la pregunta de Jesús: “¿Me amas?”. Te puede estar llamando al matrimonio, o quizá al sacerdocio, a ser monje o a ser monja.

La sabiduría de la Iglesia

¿Cómo está formado el Pueblo de Dios?

En la Iglesia, por institución divina, hay ministros sagrados, que han recibido el sacramento del Orden y forman la jerarquía de la Iglesia. A los demás fieles se les llama laicos. De unos y otros provienen fieles que se consagran de modo especial a Dios por la profesión de los consejos evangélicos: castidad en el celibato, pobreza y obediencia. [CCIC 178]

¿Qué es la vida consagrada?

La vida consagrada es un estado de vida reconocido por la Iglesia; una respuesta libre a una llamada particular de Cristo, mediante la cual los consagrados se dedican totalmente a Dios y tienden a la perfección de la caridad, bajo la moción del Espíritu Santo. Esta consagración se caracteriza por la práctica de los consejos evangélicos. [CCIC 192]

¿Qué aporta la vida consagrada a la misión de la Iglesia?

La vida consagrada participa en la misión de la Iglesia mediante una plena entrega a Cristo y a los hermanos y hermanas, dando testimonio de la esperanza del Reino de los Cielos. [CCIC 193]

¿Cómo está estructurada la Iglesia una, santa, católica y apostólica?

En la Iglesia hay laicos y clérigos (clero). Como hijos de Dios tienen la misma dignidad. Tienen misiones de igual valor, pero diferentes. La misión de los laicos es orientar el mundo entero hacia el reino de Dios. Junto a ellos están los ministros ordenados (clérigos) con los ministerios del gobierno de la Iglesia, de la enseñanza y de la santificación. En ambos estados de vida hay cristianos que, en castidad, pobreza y obediencia, se ponen de modo especial al servicio de Dios (por ejemplo, los religiosos).

Todo cristiano tiene la misión de dar testimonio del evangelio con la propia vida. Pero Dios traza un camino propio para cada persona. A unos los envía como laicos, para que construyan el reino de Dios en medio del mundo, en la familia y en el trabajo. Para ello cuentan con los dones necesarios del Espíritu Santo en el Bautismo y la Confirmación. A otros les encomienda el ministerio pastoral; tienen que gobernar, enseñar y santificar a su pueblo. Nadie se puede atribuir este encargo; es el Señor mismo quien lo concede y confiere la fuerza divina mediante el orden sagrado. De este modo pueden actuar en lugar de Cristo y dispensar los sacramentos. [Youcat 138]

¿Por qué quiere Jesús que existan personas que vivan toda su vida en pobreza, castidad y obediencia?

Dios es amor. Él desea también nuestro amor. Una forma de entrega amorosa a Dios es vivir como Jesús, pobre, casto y obediente. Quien vive así tiene la cabeza, el corazón y las manos libres para Dios y para el prójimo. 

No faltan nunca personas que se dejan conquistar totalmente por Jesús, de modo que, “por el reino de los cielos”(Mt 19,12), lo dejan todo por Dios, incluso dones tan hermosos como la propiedad privada, la autodeterminación y el amor conyugal. Esta vida según los consejos evangélicos en pobreza, castidad y obediencia muestra a todos los cristianos que el mundo no lo es todo. Sólo el encuentro “cara a cara” con el Esposo divino hará feliz al ser humano de modo definitivo. [Youcat 145]

¿Cuántos grados tiene el sacramento del Orden?

El sacramento del Orden tiene tres grados: obispo (episcopado), presbítero (presbiterado), diácono (diaconado). [Youcat 251]

¿Por qué ha hecho Dios al hombre y a la mujer el uno para el otro?

Dios ha hecho al hombre y a la mujer el uno para el otro para que “ya no sean dos, sino una sola carne” (Mt 19,6): de esta forma deben vivir el amor, ser fecundos y así convertirse en signo del mismo Dios, que no es otra cosa que amor desbordante. [Youcat 260] 

Esto es lo que dicen los Papas

Deseo expresarles, además de la intensidad de mis sentimientos de afecto, mi esperanza. Sí, mi esperanza, porque ustedes son la promesa del mañana. Ustedes son la esperanza de la Iglesia y la sociedad. Al contemplarlos, pienso con estremecimiento e inquietud y con confianza en lo que les espera en la vida y en lo que serán en el mundo del mañana, y deseo dejarles, como viático para sus vidas, tres pensamientos: busquen a Jesús, amen a Jesús, den testimonio de Jesús. [Papa Juan Pablo II, Mensaje a la juventud italiana, 8 de noviembre de 1978]​