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4.5 ¿Hay ejemplos de vocaciones verdaderas?

La vocación

La Biblia contiene muchas historias sobre gente que ha recibido la llamada de Dios. Una de estas historias muy conocidas se refiere a la vocación de Moisés,  que Moisés, que condujo a la liberación de todo el pueblo de Israel de la opresión del Faraón. Aunque tuvo dudas, Moisés hizo finalmente lo que Dios le pidió.

Más famosa es aún la vocación de María, que se convertiría en la madre de Jesús. En lugar de levantar objeciones cuando se le pidió cooperar con el plan de Dios, María pudo confiarse completamente a Dios, tal vez sin comprender completamente ni saber qué esperar. 

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Moisés hizo lo que Dios le pedía, y liberó a su pueblo de la esclavitud. María dijo “sí” a Dios, y así, hizo posible que Jesús nos salvara.

La sabiduría de la Iglesia

¿Cómo colabora María al plan divino de la salvación?

Por la gracia de Dios, María permaneció inmune y libre de todo pecado durante toda su existencia. Ella es la “llena de gracia” (Lc 1, 28), la “toda Santa”. Y cuando el ángel le anuncia que va a dar a luz “al Hijo del Altísimo” (Lc 1, 32), ella da libremente su consentimiento “por obediencia de la fe” (Rm 1, 5). María se ofrece totalmente a la Persona y a la obra de Jesús, su Hijo, abrazando con toda su alma la voluntad divina de salvación. [CCIC 97]

¿Fue María únicamente un instrumento de Dios?

María fue mucho más que un mero instrumento pasivo de Dios. También mediante su asentimiento activo se realizó la Encarnación de Dios.

Al ángel que le dijo que daría a luz al “Hijo del Altísimo”, María le respondió: "Hágase en mí según tu palabra"(Lc 1,38). La salvación de la humanidad por medio de Jesucristo comienza por tanto con una solicitud de Dios, con el consentimiento libre de una persona, y con un embarazo antes de que María estuviera casada con José. A través de estos caminos tan poco comunes, María se convirtió para nosotros en la “puerta de la Salvación”. [Youcat 84]

Esto es lo que dicen los Papas

A menudo me preguntan, especialmente los jóvenes, por qué me hice sacerdote... Debo comenzar diciendo que es imposible explicarlo por completo. Porque sigue siendo un misterio, incluso para mí mismo. ¿Cómo se explican los caminos de Dios? Sin embargo, sé que, en cierto momento de mi vida, me convencí de que Cristo me estaba diciendo lo que había dicho a miles antes que a mí: "¡Ven, sígueme!" Había una clara sensación de que lo que escuché en mi corazón no era una voz humana, ni era solo una idea mía. Cristo me estaba llamando para servirlo como sacerdote. [Papa Juan Pablo II, Los Ángeles, EE. UU., 14 de septiembre de 1987]