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3.48 ¿Está Jesús realmente presente en la Eucaristía? ¿Qué es la «consagración»?

La Eucaristía

Durante la Misa, el pan (las hostias) y el vino son llevados al altar. El sacerdote dice las mismas palabras que Jesús pronunció en la Última Cena cuando instituyó la Eucaristía. A este momento de la Celebración Eucarística se le da el nombre de "Consagración".

En ese momento, el pan y el vino se transforman en el cuerpo y en la sangre de Jesús. Esto no es sólo simbólico, el cambio sucede realmente. Si miras a la Hostia con los ojos de la fe, puedes reconocer el Cuerpo y la Sangre de Jesús en lo que inicialmente se muestra como pan y vino. En la app #TwGOD encontrarás las palabras de consagración y los demás textos estándar de la Misa en muchos idiomas.

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Las palabras de la consagración, «Tomad, comed/bebed...» transforman el pan y el vino: Jesús se hace realmente presente en cuerpo y sangre.

La sabiduría de la Iglesia

¿En qué sentido la Eucaristía es memorial del sacrificio de Cristo?

La Eucaristía es memorial del sacrificio de Cristo, en el sentido de que hace presente y actual el sacrificio que Cristo ha ofrecido al Padre, una vez por todas, sobre la Cruz en favor de la humanidad. El carácter sacrificial de la Eucaristía se manifiesta en las mismas palabras de la institución: “Este es mi Cuerpo que se entrega por ustedes” y “Este cáliz es la nueva alianza en mi Sangre que se derrama por ustedes” (Lc 22, 19-20). El sacrificio de la Cruz y el sacrificio de la Eucaristía son un único sacrificio. Son idénticas la víctima y el oferente, y sólo es distinto el modo de ofrecerse: de manera cruenta en la cruz, incruenta en la Eucaristía. [CCIC 280]

¿Cómo está Jesucristo presente en la Eucaristía?

Jesucristo está presente en la Eucaristía de modo único e incomparable. Está presente, en efecto, de modo verdadero, real y sustancial: con su Cuerpo y con su Sangre, con su Alma y su Divinidad. Cristo, todo entero, Dios y hombre, está presente en ella de manera sacramental, es decir, bajo las especies eucarísticas del pan y del vino. [CCIC 282]

¿Qué significa transubstanciación?

Transubstanciación significa la conversión de toda la sustancia del pan en la sustancia del Cuerpo de Cristo, y de toda la sustancia del vino en la sustancia de su Sangre. Esta conversión se opera en la plegaria eucarística con la consagración, mediante la eficacia de la palabra de Cristo y de la acción del Espíritu Santo. Sin embargo, permanecen inalteradas las características sensibles del pan y del vino, esto es las “especies eucarísticas”. [CCIC 283]

¿De qué modo está presente Cristo cuando se celebra la Eucaristía?

Cristo está misteriosa pero realmente presente en el Sacramento de la Eucaristía. Cada vez que la Iglesia realiza el mandato de Jesús “Hagan esto en memoria mía” (1 Cor 11,25), parte el pan y ofrece el cáliz, sucede hoy lo mismo que sucedió entonces: Cristo se entrega verdaderamente por nosotros y nosotros tomamos realmente parte en él. El sacrificio único e irrepetible de Cristo en la cruz se hace presente sobre el altar; se realiza la obra de nuestra redención. [Youcat 216]

Esto es lo que dicen los Padres de la Iglesia

Ustedes deben conocer qué han recibido, qué van a recibir y qué deberán recibir a diario. El pan que estáis viendo sobre el altar, santificado por la palabra de Dios, es el cuerpo de Cristo. El cáliz o, más exactamente, lo que contiene el cáliz, santificado por la palabra de Dios, es la sangre de Cristo. Mediante estos elementos quiso Cristo, el Señor, confiarnos su cuerpo y su sangre que derramó por nosotros para la remisión de los pecados. [San Agustín, Sermones, No. 227 (ML 38, 1099)]

Por ello, tomémoslo, con convicción plena, como el cuerpo y la sangre de Cristo. Pues en la figura de pan se te da el cuerpo, y en la figura de vino se te da la sangre, para que, al tomar el cuerpo y la sangre de Cristo, te hagas partícipe de su mismo cuerpo y de su misma sangre. Así nos convertimos en portadores de Cristo, distribuyendo en nuestros miembros su cuerpo y su sangre. Así, según el bienaventurado Pedro, nos hacemos “partícipes de la naturaleza divina” (2 Pe 1,4). [San Cirilo de Jerusalén, Catequesis 22:3 (MG 33, 1100)]

By partaking of the Body and Blood of Christ, you may be made of the same body and the same blood with him. For thus we come to bear Christ in us, because his Body and Blood are distributed through our members. Thus it is that, according to the blessed Peter, we become partakers of the divine nature (2 Pet. 1:4). [St. Cyril of Jerusalem, Catecheses 22:3 (MG 33, 1100)]